Mons. Simon: De Cracovia a Dublín

El lugar del encuentro”, la aventura del amor.

 (Curso de Educación afectivo sexual para jóvenes)

 

El Pontificio Consejo para la Familia tiene el honor y la dicha de poder presentar en el marco de las Jornadas mundiales de la Juventud en Cracovia, un curso de educación afectivo sexual.

Este proyecto que ve en este contexto la luz, es fruto de un trabajo largo y paciente en el tiempo. En efecto, desde este observatorio especial al servicio del Papa que es el Pontificio Consejo para la Familia, numerosas instituciones y personas singulares han manifestado desde años la necesidad de una herramienta que ayude a los jóvenes en algo que toca a cada persona en lo íntimo de su ser: “aprender a amar para ser feliz en verdad”. Es en definitiva lo que ansía y quiere toda persona: la felicidad. Algo tan simple y complejo al mismo tiempo, y que ha supuesto un notable esfuerzo por parte de tantos contribuyendo con sus talentos a hacer posible este proyecto.

Contemporáneamente a las numerosas peticiones en este sentido formuladas y depositadas en el tiempo en Roma, en España, un grupo de matrimonios, durante años ha trabajado en la construcción de este proyecto. En la Visita ad Limina de los obispos españoles en marzo de 2014 se trató ampliamente de esta cuestión en el encuentro que los prelados españoles tuvieron en este Pontificio Consejo. Es el momento de agradecer a D. Juan Antonio Reig Pla y a D. Mario Iceta anterior y actual obispo encargados de la Pastoral Familiar en España, su aliento y confianza en el curso de educación afectivo-sexual para jóvenes. De la existencia de un tan detallado itinerario de formación no se disponía en el Pontificio Consejo para la Familia que respondiendo en cierto sentido a la coyuntural situación española, podría ser instrumento de suma utilidad para otros contextos. Son muy numerosas y sobresalientes las novedades que este proyecto presenta. Me detengo sólo ahora en señalar dos: la atención al joven y la atención particular al educador o docente. En efecto, toda una articulación interna pedagógica  impregnada por el diálogo docente -alumno se presentaba como una de las riquezas de este proyecto capaces de ser valoradas en las diferentes etapas de la vida de los jóvenes.

Ante esta novedad, y en vísperas del VIII Encuentro mundial de las Familias de Filadelfia en septiembre de 2015, el Pontificio Consejo para la Familia planteó la posibilidad de la presentación del proyecto en el marco de un Encuentro Mundial el ya que tanto directamente e indirectamente tocaba de lleno con la materia del mismo: “el amor es nuestra misión, la familia plenamente viva”. La elección de este tema por parte del Papa Francisco en su primer Encuentro Mundial como Papa ha resultado providencial. Que nada mejor que hacer del amor la misión de todo cristiano en la construcción de un proyecto de amor como es la familia y focalizar la atención en el misterio del amor como motor para que la familia sea plenamente viva. La acogida de tal proyecto en el aforo de más de 20.000 personas que abarrotaron aquellos días el congreso teológico-pastoral de Filadelfia fue inusitado, y más entusiasmaste aun fueron las numerosas peticiones de poder asumir algo tan útil dentro de la familia. Se constató en aquel ambiente de presencia internacional el primado de la familia en la educación integral de los hijos donde la educación de los afectos y la sexualidad no es algo exclusivo ni principalmente competencia de instituciones tan necesarias como la escuela. Las familias manifestaban así su derecho-deber en la gravísima misión que ya el Concilio Vaticano II señalaba  al núcleo familiar en la improrrogable tarea en la educación de las nuevas generaciones. Esta constatación hacia que el curso de educación afectivo sexual tuviera un marco más amplio que el meramente académico.

Y esta es la primera gran novedad que ofrece el Pontificio Consejo. Sin variar el proyecto fundacional en sí mismo, salvo en mínimos retoques con informaciones procedentes de otras naciones y continentes, consideramos vista la experiencia de Filadelfia salir del esquema docente-alumno y ofrecer este curso, no solamente a los docentes, sino a las mismas familias, a los catequistas que trabajan en las parroquias, a los movimientos y asociaciones eclesiales y civiles que trabajan en el campo familiar. Por ello, este curso on line puede servir a tantas personas que a diverso título desean servir al matrimonio y a la familia.  No solamente el marco de la escuela se ve enriquecido de este proyecto sino que cada hogar, cada parroquia, cada asociación puede contar con una herramienta que ayude a los jóvenes en algo tan importante como es su felicidad y el sentido de sus vidas. En este sentido, desde la pagina web del Pontificio Consejo para la Familia, se ofrece el curso on line en cinco idiomas ofreciendo al mayor publico posible este útil material educativo. Deseamos poder ofrecerlo en otras lenguas en el futuro con la convicción que a pesar de los diferentes contextos culturales, la misión para con los jóvenes se hace en este momento histórico de particular importancia.

Es ahora el momento de describir muy brevemente la articulación del proyecto:

  • Introducción: donde se motiva la necesidad y actualidad de la obra
  • Objetivos generales del proyecto así como objetivos de cada una de las unidades que conforman el curso
  • Los contenidos de las unidades didácticas
  • La metodología a seguir
  • Las evaluaciones de los contenidos y resultados de aprendizaje.

Es realmente novedoso  la calidad, extensión y atención que se ofrece al docente, padres, abuelos, catequistas, formadores en el contenido mismo de las unidades. La amplitud de conocimientos hace que cada uno pueda insistir o tomar diferentes aspectos y aplicarlos y confrontarlos con el público que tiene delante. Es cierto que como luego diremos, las unidades se distinguen por edades, pero es igualmente cierto que no todos los chicos y chicas aun teniendo la misma edad biográfica se encuentran igualmente desarrollados. Sin embargo, conviene no perder en ningún momento la articulación interna y pedagógica de toda la obra que lo hace un proyecto único en este sentido. Después se ofrecen las “fichas” para los jóvenes, momento particularmente rico para la implicación activa de los jóvenes y que además luego se pueden verificar y contrastar personalmente y en grupo. Son estas fichas, lugar y ocasión particularmente adecuados para el diálogo entre los formadores y los receptores ya que desde el mismo lenguaje y diálogo se puede aprender en la aventura de la formación tanto para unos como para los otros.

La idea principal del curso plasmada en una imagen central como es la tienda de campaña es de un impacto inmediato: la tienda, los clavos, las cuerdas, el techo, la puerta con su cremallera, etc son imágenes directas que nos hablan de lo que se intenta transmitir en el curso: la aventura de toda acampada, la importancia del grupo, el estar juntos, la tarea que supone levantar una tienda teniendo en cuenta cómo se debe actuar para que la tienda resista y sea una casa para sus moradores, el Sol que ilumina y precede y sin el cual la acampada no tiene sentido, el riesgo de la ruptura, la alegría del comenzar y recomenzar cuando el proyecto de construcción no sale a la primera.

Señalo simplemente el título de las unidades:

Unidad 1: Yo. Persona

Unidad 2: Tú. Sexualidad y personalidad

Unidad 3: Pongo en juego mi libertad

Unidad 4: El mal uso de la libertad: el pecado

Unidad 5: Una ayuda adecuada: la moral

Unidad 6: Un amor verdadero.

Pues bien, en cada una de dichas unidades se ofrece una guía para el formador, fichas para el alumno, y actividades “complementarias” que ayudan a la formación como es el cine. Una exposición de películas que se corresponden a cada unidad y a cada franja de edad es ofrecida en el proyecto. Este particular, hace muy atractivo y pedagógico los contenidos que se desean transmitir.

Este es a grandes rasgos, la descripción sintética del proyecto de educación afectivo sexual que nosotros queremos rebautizar con el nombre de Cracovia a Dublín. ¿Por qué? En primer lugar, porque este proyecto tiene una vocación de integración, de mejora y de acompañamiento que parte precisamente desde Cracovia.

En este sentido de acompañamiento, desde el Pontificio Consejo activaremos una dirección electrónica para recibir, sugerencias, consejos, herramientas, que ayuden a complementar y perfeccionar con experiencias adecuadas el proyecto que se presenta en Cracovia. Esta vocación de integración y diálogo está en la esencia del mismo proyecto. No es algo que se limita a dar y a recibir, sino que en esas mismas acciones interpersonales está el camino de la comunión y el diálogo que constituyen pilares de la acción humana. Por ello, el proyecto que se presenta es el inicio de un camino. No es un curso cerrado y terminado, sino que es una oportunidad para convocar a una comunidad grande de personas a colaborar, a trabajar, a intercambiar experiencias y conocimientos en este campo especial de la educación. En definitiva, una herramienta que sirva para convocar al pueblo de la familia en la construcción de materiales que ayuden a los jóvenes a descubrir la belleza de la sexualidad y de la vida afectiva.

 

En segundo lugar, se quiere subrayar concreta y realmente la idoneidad y urgencia de que la pastoral juvenil y familiar estén cercanas y relacionadas y no constituyan compartimentos estancos. Las experiencias fundamentales de lo humano así lo testifican: ser hijos y hermanos para ser esposos y padres. Estas experiencias fundamentales que se dan en toda persona tienen como marco existencial la familia. De aquí que la pastoral familiar no solamente ni principalmente está  llamada a solucionar problemas post-matrimoniales, sino a facilitar adecuadamente las experiencias fundamentales de todo ser humano desde la alegría del amor. Y en tercer lugar, con la urgencia de Dublín. Tantas veces hemos oído hablar de “emergencia” y “urgencia” educativa. Pues bien, queremos comprobar si este proyecto ayudará a las familias, ayudará a la preparación al matrimonio de las futuras generaciones, ayudará a tantos a descubrir la auténtica vocación al amor. La primera, pero no única estación para reflexionar sobre ello será Dios mediante, el próximo encuentro mundial de las familias que tendrá lugar en Dublín en el verano de 2018.

Acabo de mencionar “la alegría del amor” en la transmisión de un proyecto que capacita a las personas a realizar la verdad en el amor. Caritas in veritatem, Deus caritas est y recientemente Amoris Laetitia nos hablan de forma diversa y complementaria de estos misterios que son el amor y la familia.

El curso que presentamos tendrá como misión principalísima en los próximos meses enriquecer sus contenidos con el último gran regalo que el Papa Francisco ha hecho a la Iglesia: Amoris Laetitia. El Papa ya desde los números iniciales de la Exhortación Apostólica 38, 55, 56, 80, 84 y siguientes reclama una atención renovada y urgente sobre la educación. De igual forma en el corazón de la Exhortación como son los capítulos 4 y 5 como el mismo Papa Francisco nos ha indicado, la reflexión sobre la educación en la familia adquiere urgencia e importancia (148, 151) y de análoga forma en el capitulo V: el amor que se vuelve fecundo (194, 197) el Papa señala la importancia de la educación en la familia. También en el capítulo VI titulado “algunas perspectivas pastorales” se hace de nuevo referencia (205, 222) para llegar a todo un capitulo el VII donde el Papa lo titula: “Fortalecer la educación de los hijos”. Allí se nos describe todo un tratado de sabiduría pedagógica y realista en el acercamiento a los jóvenes. Ya desde los números 248 y hasta los números 270 y 271 encontramos abundantemente material para nuestra materia trabajo. El paciente realismos al cual nos invita el Papa es todo un eje portante en la trasmisión y vivencias de algo tan importante para ser comprendido, aceptado y valorado como es la aventura del amor. Continua el Papa en el número 276; “La familia es el ámbito de la socialización primario porque es el primer lugar donde se aprende a colocarse frente al otro, a escuchar, a compartir, a soportar, a respetar, a ayudar, a convivir. La tarea educativa tiene que despertar el sentimiento del mundo y de la sociedad como hogar, es una educación para saber “habitar” más allá de los límites de la propia casa”. Un poco más adelante abunda el Papa: “para favorecer una educación integral necesitamos reavivar la dimensión entre familia y comunidad cristiana” A.L. 279. Y en este contexto el Papa en el numero 280 se expresa con un si neto sobre la educación sexual. Escribe el Papa:

“…Deberíamos preguntarnos si nuestras instituciones educativas han asumido este desafío. Es difícil pensar la educación sexual en una época en que la sexualidad tiende a banalizarse y a empobrecerse. Solo podría entenderse en el marco de una educación para el amor, para la donación mutua. De esta manera, el lenguaje de la sexualidad no se tristemente empobrecido, sino iluminado. El impulso sexual puede ser cultivado en un camino de autoconocimiento y el desarrollo de una capacidad de autodominio, que pueden ayudar a sacar a la luz capacidades preciosas de gozo y encuentro amoroso” A.L. 280.

Difícilmente se puede encontrar un texto que resuma buena parte de la dinámica y objetivos de este curso que el Pontificio Consejo presenta. El Papa nos da unas indicaciones que su experiencia pastoral y docente marcan el camino a seguir para ayudar a los jóvenes en esta faceta central de sus vidas.

De especial importancia son para este curso las ideas que el Papa expone en los números 284 y 285. Los transcribo porque me parecen de especial importancia y utilidad para nuestro trabajo futuro: “no hay que engañar a los jóvenes llevándoles a confundir los planos: la atracción crea por un momento, la ilusión de la unión, pero sin amor, tal unión deja  a los desconocidos tan separados como antes. El lenguaje del cuerpo requiere el paciente aprendizaje que permite interpretar y educar los propios deseos para entregarse de verdad. Cuando se pretende entregar todo de golpe es posible que no se entregue nada. Una cosa es comprender las fragilidades de la edad o sus confusiones, y otra alentar a los adolescentes a prolongar la inmadurez de su forma de amar. ¿Quién es capaz de tomarse en serio a los jóvenes? ¿Quién les ayuda a prepararse en serio para un amor grande y generoso? Se toma demasiado a la ligera la educación sexual”. A.L. 284

La educación sexual debería incluir también el respeto y la valoración de la diferencia, que muestra a cada uno la posibilidad de superar el encierro en los propios límites para abrirse a la aceptación del otro. Mas allá de las comprensibles dificultades que cada uno pueda vivir, hay que ayudar a aceptar el propio cuerpo como tal como ha sido creado, porque una lógica de dominio sobre el propio cuerpo se transforma en una lógica que a veces sutil de dominio sobre la creación. También la valoración del propio cuerpo en su feminidad o masculinidad es necesaria para reconocerse a sí mismo en el encuentro con el diferente. De este modo es posible aceptar gozosamente el don específico del otro o de la otra, obra del Dios creador y enriquecerse recíprocamente. Solo perdiendo el miedo a la diferencia, uno puede terminar de liberarse de la inmanencia del propio cuerpo y del embeleso por si mismo. La educación sexual debe ayudar a aceptar el propio cuerpo, de manera que la persona no pretenda cancelar la diferencia sexual porque ya no sabe confrontarse con la misma” A.L. 285.

La importancia que da Amoris Laetitia a la educación en general y afectivo sexual en particular es manifiesta. Y es un desafío y acicate para todos aquellos que de una manera u otra estamos implicados en este servicio. Padres, educadores, catequista, consagrados, estamos llamados a esa especie de formación permanente necesaria para la transmisión integral de la verdad del amor que no es sino una parte esencial de la revelación del misterio trinitario que se hace pálidamente visible en el misterio del matrimonio y de la familia abiertos a la vida. El empuje del Papa nos debe animar a trabajar con realismo, paciencia y sobre todo alegría en la transmisión de la aventura del amor. Ojala este curso que hoy se presenta pueda ayudar a los jóvenes a vivir la alegría del amor en su dimensión integral como el Papa invita a aquellos que formarán las familias futuras del mundo y que serán los protagonistas no solo ya de la aventura del amor sino de la civilización del amor en los próximos años.

Mons. Simon: De Cracovia a Dublín